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Expediente Rojas con Pierre Monteagudo y su encuentro con un OVNI

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Pierre Monteagudo nace en 1968 en el seno de una familia de investigadores de fenómenos científicos. En su etapa de estudiante en Aguilar de Campoo, en Palencia (España), desarrolla su pasión por la redacción y la lectura.

A los trece años se marcha a hacer las Américas. Su carrera profesional transcurre en ciudades como Caracas, Maracay, San Cristóbal, Valencia (Venezuela), Bogotá (Colombia) y New York (Estados Unidos), hasta convertirse en experto comercial, a la par que se gradúa como Licenciado en Contaduría Pública (Económicas) en la Universidad de Carabobo, (año 2000).

Desde 2002 reside en Valladolid. Durante diez años trabaja como director comercial en su empresa de economía e integración social. En la actualidad, compagina su actividad como docente de formación profesional con su vocación de divulgador científico, articulista de opinión para varios medios de comunicación y promotor de talento ajeno.

TESTIGO DE UN ENCUENTRO OVNI

Norte de Venezuela, abril de 1975…

Era una noche despejada, con una visibilidad muy buena,  que alcanzaba decenas de kilómetros en la lejanía. Mi padre  y mi madre eran en aquella época intrépidos investigadores

de campo del fenómeno OVNI. En mi caso, con apenas siete  años de edad, era acompañante y testigo de excepción. Juntos oteábamos el horizonte como habitualmente lo solíamos

hacer, debido al interés de saber más sobre el tema, pero con  los pies sobre la tierra, sin mayor expectativa de presenciar nada del otro mundo.

En aquella época sucedía en Venezuela lo que hoy se conoce como una oleada OVNI. Era habitual para observadores avezados como mis progenitores poder presenciar manifestaciones diversas del fenómeno.

No obstante, conocí a muchos otros investigadores interesados en seguir la evolución de este controvertido y misterioso fenómeno.

Era una noche tranquila en la que solo se oía el murmullo de los grillos que rompía un silencio sepulcral que a ratos me llegaba a intimidar. Completamente solos en mitad de un descampado, apreciábamos la majestuosidad de un cielo estrellado cuando, de pronto, un punto luminoso de intensidad moderada pero muy nítido surgió sin más, para descender situándose a pocos metros sobre la cresta de una cadena montañosa que observábamos en la lejanía.

Justo frente a nosotros se alzaba una imponente montaña cuya cumbre divisamos sinuosa a lo largo de muchos kilómetros. Apareció en el horizonte, a unos pocos metros sobre la cúspide, en un recorrido lento de este a oeste. Era una esfera de luz que por momentos variaba de moderada a intensa y que presentaba centelleantes matices de color rojizo. A medida que el objeto se desplazaba por encima de lo alto de la montaña, observamos atónitos cómo proyectaba sobre la vegetación múltiples haces luminosos que originaron un fuego que fue propagándose por la ladera. En ese momento, permanecimos atentos siguiendo los

acontecimientos en pleno desarrollo desde nuestro improvisado puesto de observación. En poco más de una hora, un fuego de considerable magnitud abarcaba una gran extensión de la montaña y curiosamente se propagaba de arriba hacia abajo.Allí estábamos tres testigos del fenómeno, en un paraje

apartado, lejos de la actividad humana y en presencia de una enigmática manifestación ufológica.

En un instante, pasamos de la sorpresa al auténtico estupor. La inquietud nos invadió al darnos cuenta que el objeto luminoso modificaba su trayectoria para describir un ángulo de 90 grados, trazando una perpendicular en dirección a nuestra posición.

A medida que transcurrían los minutos el objeto se aproximaba cada vez más a nuestra ubicación en una zona deshabitada. Era un lugar privilegiado para la observación del acontecimiento que marcaría, en mayor o menor medida, el devenir de nuestras vidas. ¿Qué sucedió aquella noche?

Veíamos con una mezcla de interés, sorpresa y nerviosismo los movimientos que describía aquel objeto luminoso en trayectoria de aproximación hacia nosotros. Mi padre era un observador meticuloso, muy intuitivo y estudioso de las diferentes expresiones y misterios que encierra el fenómeno OVNI.

Allí estábamos, una familia humana, pasadas las dos de la madrugada en una zona recóndita, frente a una gran montaña observando un OVNI en la lejanía, que había hecho un giro imposible para iniciar su aproximación hacia nosotros. En un momento, salimos de la estupefacción: cuando oímos el grito de «nos vamos», mi padre, con gran agitación, nos indicó espasmódicamente, con movimientos corporales y voz aguda, que debíamos subir al coche y salir pitando del lugar. Por supuesto, lo hicimos sin perder tiempo en pedir una explicación. Recuerdo que mientras regresábamos a casa prácticamente no hablamos de nada.

Al día siguiente, en mi ingenuo y limitado entendimiento en aquella época de lo que podía significar un contacto con hipotéticos seres extraterrestres o lo que es peor, con humanos siniestros, pregunté y en cierto modo hice un reproche a mi padre. ¿Por qué había abandonado el lugar del avistamiento? Nos encontrábamos ante una oportunidad para llegar hasta el límite de la observación del fenómeno y quizás contactar con seres inteligentes no humanos. Recuerdo sus pacientes explicaciones al decirme que, aunque lo había esperado durante mucho tiempo, no estaba preparado para tal acontecimiento.

Años después, cuando vivíamos en España, mi padre llegaría a manifestar su arrepentimiento por no haber permanecido en el lugar propiciando el contacto, quizás entre especies diferentes, con la esperanza de poder llegar a congeniar y aprovechar las circunstancias para aprender algo que fuera útil para la humanidad. Intuyo que muy en su interior tenía la sensación de quien ha perdido una ocasión única en su vida de realizar un viaje a lo desconocido y aproximarse a la posible solución de uno de los enigmas más importantes de todos los tiempos.

Pierre es autor del libro Expediente rojas

Ni en la NASA ni en la OTAN, ni siquiera en las instituciones de Venezuela queda rastro de Héctor Rojas, un genio astrofísico venezolano que trabajó para el proyecto Apolo 11 y que, sin cuya colaboración, no hubiera sido posible la llegada del hombre a la Luna tal y como hoy se recuerda. Fue el encargado de realizar los cálculos que aseguraban la vida de los astronautas en el alunizaje. El escritor venezolano y divulgador científico afincado en Valladolid, Pierre Monteagudo, ha dedicado gran parte de su vida a recopilar los documentos que avalan esta historia y cuyo expediente ha sido borrado de todas las instituciones implicadas.

Mas info del libro

En 2019, se celebrará el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Mientras tanto, en la Tierra, sale a la luz el secreto mejor guardado de la NASA. El libro Expediente Rojas, es un trabajo de investigación de más de tres años, que se acaba de publicar en Chile. Cuenta la historia, basada en hechos reales, de un niño prodigio, llamado Héctor Rafael, que con esfuerzo y voluntad llega a convertirse en una pieza clave de los vuelos espaciales, hasta que decide democratizar el conocimiento, contando todo lo que sabe, en las Universidades de Latinoamérica y Europa. Antes de que pueda hacer realidad su sueño, el brillante astrofísico Héctor Rojas, es detenido por órdenes de Kissinger y su historial profesional borrado de la historia.

Author Profile

nandomdb
nandomdb
Investigador Ovni , he colaborado en diferentes medios de comunicación como espejo publico de Antena 3, Gente de TVE , La 8 Zamora. También he colaborado en el periódico El Dia de Zamora con una seccion de Misterio y ufologia. Actualmente soy colaborador de radio en la puerta secreta programa de misterio que se emite los domingos de 22 a 00 horas de la madrugada en la FM en Radio4G a nivel nacional.

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